Diego Buonanotte fue protagonista, el verano pasado, de un hecho de los peores por los que puede atravesar una persona, chocó y en el accidente murieron los tres amigos que lo acompañaban.
Repuesto fisicamente pero nunca psicológicamente (nunca nadie se repone plenamente de una cosa así) Diego volvió a las canchas, en aquel partido contra Estudiantes donde Alejandro Sabella tuvo el buen gesto de cruzarse a saludarlo paternalmente y a desearle un buen retorno (ver archivo del blog "la buena leche").
Ayer Buonanotte fue sobreseído en la causa, la fiscalía de Junín consideró que "el enano" actuó con negligencia o imprudencia; sin embargo el futbolista fue sobreseído gracias a la apelación de su abogado.
Ojalá Diego Buonanotte encuentre paz y pueda mediante un buen tratamiento psicológico seguir adelante de la mejor forma posible, el daño es irreparable pero es una persona joven y con mucho futuro, de hecho va a ser papá. En estos casos el futbolista cede el lugar a la persona, y por su bien le deseo lo mejor.
Para reflexionar y considerar
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sábado, 27 de noviembre de 2010
lunes, 26 de abril de 2010
La buena leche

El fútbol argentino está plagado de improperios, barbaridades que se dicen los jugadores y los periodistas inescrupulosos reproducen incluso con lectura de labios on line, la violencia que impera en el discurso y en el imaginario de los "hinchas", digamos que solo un muy escaso porcentaje asiste al estadio a ver un partido de fútbol. La gran mayoría lo hace para agredir al rival, desearle desgracias al equipo visitante e incluso insultar a los propios jugadores por "falta de huevos".
Los entrenadores tampoco se quedan atrás, siendo los conductores de un equipo y de un proyecto y sabiendo que son filmados durante los 95 minutos del partido el turco Asad y Ricardo Caruso Lombardi se trenzan en vivo en una discusión muy violenta y ofensiva de la que nada productivo puede salir.
Antes se pregonaba que las cosas que ocurren dentro de la cancha quedan dentro de la misma, hay un cruce con un rival, insultos que van y que vienen pero termina el partido y listo, se acaba en ese mismo momento. Pero hoy en día se ven absolutamente todos los partidos (¿gracias tyc?) y además los periodistas deportivos hablan mas de wanda nara que de fútbol, entonces en este contexto se pueden pasar una semana entera teorizando por qué Riquelme no fue a abrazar a Palermo, cuando en realidad deberíamos hablar del pase magistral de Román y su falta de egoísmo.
Entonces en este huracán de violencia y exposición mediática cuando Alejandro Sabella se acerca a Buonanotte presto a ingresar y lo abraza y le acaricia la cabeza como un padre a un hijo aparece una luz de esperanza, una ilusión de que no todo está podrido. Y no es casualidad que sea en Estudiantes de la plata, club que tiene un proyecto serio y consolidado, que tiene a un jugador como Juan Sebastián Verón que dona lo que gana en comerciales de yogurt para las inferiores del club, que renueva su contrato por menos dinero que el anterior y que cada vez que enfrenta a un micrófono todos desearíamos que alguien con esa madurez, seriedad e inteligencia sea el presidente del fútbol argentino. Club en el que los jugadores donaron un tractor que necesitaba la institución, cuando hay muchos futbolistas que parecen aves de rapiña con respecto al dinero.
En el mismo partido donde Ortega y Desábato parecián dos boxeadores persiguiendóse por el ring el bueno de Sabella tuvo el tiempo, las ganas y el honor de devolverle un poco de vida al fútbol argentino.
Pongo las manos en el fuego que el gesto de Sabella no tiene nada de demagógico, el entrenador de Estudiantes es un tipo sumamente humilde que en esa situación privilegió lo humano por sobre lo deportivo. Gracias Alejandro por una muestra de honor en nuestro fútbol.
Los entrenadores tampoco se quedan atrás, siendo los conductores de un equipo y de un proyecto y sabiendo que son filmados durante los 95 minutos del partido el turco Asad y Ricardo Caruso Lombardi se trenzan en vivo en una discusión muy violenta y ofensiva de la que nada productivo puede salir.
Antes se pregonaba que las cosas que ocurren dentro de la cancha quedan dentro de la misma, hay un cruce con un rival, insultos que van y que vienen pero termina el partido y listo, se acaba en ese mismo momento. Pero hoy en día se ven absolutamente todos los partidos (¿gracias tyc?) y además los periodistas deportivos hablan mas de wanda nara que de fútbol, entonces en este contexto se pueden pasar una semana entera teorizando por qué Riquelme no fue a abrazar a Palermo, cuando en realidad deberíamos hablar del pase magistral de Román y su falta de egoísmo.
Entonces en este huracán de violencia y exposición mediática cuando Alejandro Sabella se acerca a Buonanotte presto a ingresar y lo abraza y le acaricia la cabeza como un padre a un hijo aparece una luz de esperanza, una ilusión de que no todo está podrido. Y no es casualidad que sea en Estudiantes de la plata, club que tiene un proyecto serio y consolidado, que tiene a un jugador como Juan Sebastián Verón que dona lo que gana en comerciales de yogurt para las inferiores del club, que renueva su contrato por menos dinero que el anterior y que cada vez que enfrenta a un micrófono todos desearíamos que alguien con esa madurez, seriedad e inteligencia sea el presidente del fútbol argentino. Club en el que los jugadores donaron un tractor que necesitaba la institución, cuando hay muchos futbolistas que parecen aves de rapiña con respecto al dinero.
En el mismo partido donde Ortega y Desábato parecián dos boxeadores persiguiendóse por el ring el bueno de Sabella tuvo el tiempo, las ganas y el honor de devolverle un poco de vida al fútbol argentino.
Pongo las manos en el fuego que el gesto de Sabella no tiene nada de demagógico, el entrenador de Estudiantes es un tipo sumamente humilde que en esa situación privilegió lo humano por sobre lo deportivo. Gracias Alejandro por una muestra de honor en nuestro fútbol.
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